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Como un ángel, te me apareces (Priv.)

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Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Vie Sep 14, 2012 4:29 pm

Era de noche, pero no seria muy tarde. Eso de las once y algo. La noche era cubierta, oscura, y amenazaba con llover de un momento a otro. Por ahora, el choque de electrones dentro de las cargadas nubes realizaban un impresionante e espectáculo. Truenos y rayos eran protagonistas de la noche. Ya no lo era la luna, ni las estrellas, ni los pubs… Nada ni nadie podía superar la grandeza y poderío de
aquella pareja siempre unida. Siempre uno.

Las calles se vaciaban con la amenaza de los truenos, que predecían una fuerte tormenta. La gente iba con prisas de uno a otro lado. Incluso las ratas de los callejones volvían a sus alcantarillas para protegerse de lo que se avecinaba. Sin embargo, para los que su vida dependía de la noche, no había tregua. Eran los únicos valientes, o suficientemente estupidos y sin sentido como para pasar la noche a la intemperie con la que iba a caer. Pero sí, había gente de esa. Entre ellos estaba “El Vampiro”. Aquel moreno de rasgada mirada y feroces cicatrices en su
rostro llamado Shideon. En el pasado había tenido otro nombre, y había tenido algo parecido a una familia y hasta un lugar que pudo llamar hogar. Ahora ocultaba su pasado, se había forjado una nueva vida y… se encontraba solo.

Pero no del todo. No ahora…

Uno de los rayos iluminó la ciudad entera por un instante. Instante más que suficiente para dejar ver la silueta del vampiro, de pie, sobre el borde de una azotea de un piso mediano. El vampiro, nuevamente sumido en la oscuridad tras el rayo, portaba su katana y vestía de negro, esta vez, con ropa corriente. Pantalones ajustados y camisa a tirantes negros, así como una chaqueta desgastada también negra.

No se veía sin luz, pero cada vez que se producía el titánico choque, apareciendo el rayo tras el rugido del trueno, se podía observar que el vampiro sujetaba la espada con una mano, manteniéndola baja, casi apoyada contra el suelo la punta. Shideon daba la espalda al bordillo, mirando a lo que se encontraba frente a él en la azotea. Por su posición parecía cansado, y hasta herido. Respiraba con algo de
dificultad, a bocanadas.

No sabia quien diantres era quien estaba frente a él. Era un tipo de su misma altura y complexión, su voz era tan fría, despreocupada y reservada que se parecía a la suya propia. ¿Quién era? De un destello a otro, el vampiro, sin haberlo visto venir siquiera por su velocidad, se encontró con la espada corta del contrario sobre su cuello, estando todo el contrario frente a él.

-No mereces lo que me hiciste… Pero recuerda esto; las sombras del pasado avivan tu presente. –Le dijo, y sin piedad le ensartó gran parte de aquella espada corta a la altura del vientre. Shideon apretó los dientes y rasgó con dolor y cierta sorpresa los ojos. Era muy rápido el contrario. Demasiado…

Lo siguiente que sucedió fue que el desconocido y enmascarado sujeto desclavó la espada de su cuerpo y lo dejaba caer al vacío de la calle, a cinco pisos de altura. Al aterrizar, su cuerpo resistió por su constitución vampiriza, hundió el suelo unos centímetros, desquebrajándolo. Su arma se encontraba tirada aun par de metros de él.

La caída había sido tan fuerte que lo dejó atontado al darse en la cabeza. Eso y la reciente herida en su vientre, que por suerte no lo había atravesado, junto con sus rasguños y el cansancio que cargaba encima lo dejaron ahí tendido.

La gente se pegó un susto que los sobresalto. Muchos siguieron adelante, hacia sus casa, apretando el paso por el miedo de haber caído de la nada aquel “hombre”. Otros sin embargo lo miraban con miedo, lastima y curiosidad mientras lo rodeaban a cierta distancia, alzando la mirada hacia las alturas para sorprenderse de que siguiera con vida tras la tremenda caída.

-Aaah…mh! –gemía débilmente allí tendido boca arriba. De su ceja, labio y hasta de algún lado de su cabeza, cerca de su frente, resbalaba un hilito de sangre. Su camisa negra se humedecía por la sangre que empezaba a escapar de su cuerpo, y en cuanto al resto de su cuerpo… Seguro que tendría algún que otro corte, y moretones. Eso y un fuerte dolor de cabeza y espalda por la caída. Sus ojos miraban al cielo sin ver, desenfocados, aun confuso. Una borrosa figura apareció a su lado, arrodillado. -¿Pa-Patrick…? –dijo dudoso en un hilo de voz al ver a aquel que se le había acercado. No sabia por qué dijo aquel nombre, el nombre de su fallecido hermano, de aquel que él mismo mató con la espada que tenia y una vez le perteneció. Pero se le parecía tanto aquel “desconocido” a su hermano ahora que lo veía borroso y desenfocado…
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Dom Sep 16, 2012 11:32 am


Era de noche y amenazaba con tormenta, pero tenía un encargo para una revista de naturaleza. Quizás era una estupidez pero las fotos de esos rayos dentro de las nubes y demás se vendían muy bien, sobre todo si eran buenas y por supuesto, Takaba, era el mejor fotógrafo del mundo y sabía darle tonos a las fotos que nadie más sabía. Así que a pesar de que se podía mojar y no le hacía mucha gracia salió a la ciudad para buscar un lugar donde poder hacer buenas fotos. Lo mejor eran las azoteas de los edificios pero no todas eran válidas.

Llevaba unos días preocupado, la verdad que no quería salir, pero tenía que hacerlo para conseguir dinero, pagar su casa y la comida… pero no dejaba de pensar en Shideon. Quizás era idiota por eso, por pensar en él, pero es que… no se lo quitaba de la cabeza. Suspiró cuando salió de su casa y cuando sus pasos le hicieron dirigirse a las calles de Tasorage. Pero mientras su mente se quedaba pensando en el moreno y a la vez en buscar una buena azotea para hacer fotos, un ruido sordo se escuchó de pronto. Eso le hizo sobresaltarse y se giró hacia aquel lugar. Mucha gente estaba asomada al callejón y el felino, con su curiosidad se acercó a mirar, quizás podía fotografiar algo.

Pero lo que vio le hizo abrir los ojos y ahogar un grito de pánico en su garganta. Corrió hacia el cuerpo del moreno, que estaba malherido. Su pecho se agitó cuando le vio ahí y de pronto se agachó a su lado para escuchar un nombre “Patrick”. Estaba delirando o ni le veía. Aquello era malo, no quería que Shideon se muriese y no sabía bien que hacer. Era alguien buscado, no podía llamar a una ambulancia. La gente miraba aquello y el felino se giró a todos.

-Dejar de cotillear, gentuza… ¡¿que no tenéis otra cosa que hacer?! –Se volvió a Shideon y le acarició suavemente la mejilla.- Shideon, soy yo, soy Takaba. ¿Qué ha pasado? Por dios Shideon, no te mueras eh…

Dijo agobiado por ver todo aquello, la sangre, las heridas. Se mordió el labio inferior y se sacó la cazadora, de ahí el jersey y por fin la camiseta. Con ella comenzó a romper pedazos de tela para vendar las heridas mientras intentaba pensar qué demonios hacer ahora que estaba el otro ahí. El agua comenzó a caer. Takaba estaba sin ropa de cintura para arriba, pero le daba igual, la camiseta la necesitaba para proteger las heridas del vampiro. Acarició su cabello.

-Shideon no te mueras, no… no te mueras eh. –Cogió otro pedazo de tela y lo llevó a su rostro para limpiarle mientras que le temblaban las manos. Le miró un instante y sintió como algunas lágrimas caían por sus ojos al rostro del moreno, o quizás era lluvia… no sabía. Se acercó a sus labios y los besó despacio.- Shideon…

Añadió bajito mientras que tapaba la herida de su abdomen tras eso y buscaba qué más hacer. Respiró agitado y pensó que si perdía sangre lo mejor era darle… pero… ya le había dicho que podía matarle si se pasaba. Se volvió a su rostro de nuevo y con mucho cuidado le sentó y le sujetó la espalda y la cabeza.

-Eh… Shideon… oye… oye… si… si bebes sangre ¿te pondrás bien? Dime… dime algo por favor… -Dijo mientras llevaba la boca del vampiro a su cuello.- Bebe… bebe si lo necesitas, no me importa, pero no te mueras… no te mueras.

Le tembló el cuerpo, no sabía qué hacer, realmente qué había ocurrido. Él era fuerte, muy fuerte, como había acabado ahí. Se estremeció. ¿Y si llamaba a una ambulancia? Le temblaron las manos de nuevo mientras abrazaba al vampiro contra su cuerpo. Pero aún así no dejó de abrazarle y apegarle a su cuerpo.

-Por favor… Shideon… -Gimió algo angustiado mientras le acariciaba con suavidad. El agua comenzó a caer de forma un poco más abundante y no pudo evitar el sentir que el vampiro se iba con esa agua. Se aferró a él un poco más y no pudo evitar el moverse algo agitado, como si le meciese, como si fuese un niño pequeño.- No te vayas, no me dejes solo,…

Susurró mientras que ahora si, las lágrimas caían por sus mejillas y la lluvia acompañaba a éstas en su rostro, sin soltar al contrario, sin saber qué hacer, solo quería que estuviese bien, que no muriese, que no se fuese, que no le dejase solo… y cuidarle… eso quería. Cuidarle, y le daba igual enfermar ahí bajo la lluvia mientras esperaba a que el contrario reaccionase en algún instante.

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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Lun Sep 17, 2012 10:29 am

Mantenía los ojos entrecerrados, mucho mas rasgados de lo normal, como si se encontrara a oscuras y se forzara por ver quien era el que estaba a su lado. No recoció su figura, ni su olor, ni siquiera su tacto. Era como si hubiera reseteado todo aquello, junto con muchas otras cosas, con aquel golpe. No se movía, tanto porque no podía como porque le resultaba agotador. Únicamente sabía con certeza que estaba tendido en la calle y que de su vientre emanaba una extraña calidez que reconoció. La calidez de la sangre cubriendo su cuerpo, tiñéndolo de un color carmesí entorno a al herida.

A pesar de no moverse pese a encontrarse consciente, desorientadamente y limitadamente consciente, oía como ahogadas la misma voz. Una voz que supuso que vendría de aquel sujeto que se encontraba a su lado. –Aaahgg… -gemía por naturaleza de forma suave, respirando algo costoso por la boca. La caída había sido el peor de los golpes, el que lo había noqueado. Sin embargo, a pesar de haberse olvidado de todo por el golpe, tan rápido había olvidado esos pensamientos, esos “datos” de su vida, los empezó a recuperar.

El olor del felino, el tacto de la lluvia, la voz aun lejana en sus oídos de Takaba, el áspero y frío suelo… Fue recuperando los sentidos progresivamente sin ser conscientes muy bien de que pasa a su alrededor, pareciendo aturdido y desorientado. Al menos eso reflejaban sus rasgados ojos, que parecían enfocar su mundo mucho mejor que antes.

Takaba no dejaba de decirle, o mejor dicho pedirle, que no se muriera. Morir o no, no estaba dentro de sus decisiones. Sabía que un día le tocaría el día en que recibiría la paz eterna, pero…El beso casto que le dio el felino le hizo olvidar un momento su dolor. Algo recorría su rostro, así que con dificultad, alzó la mirada, viéndole llorar. No, no se marcharía aun… Tenía un “objetivo”, y ese era el felino.

Cuando le puso la mano sobre su herida del abdomen, Shideon colocó su mano sobre la del castaño. Con ello dio muestra de su estado consciente pese a su lastimoso estado físico, y por ello, el contrario lo alzó con cuidado de la espalda y cabeza, diciéndole aquello siguiente casi al oído, habiéndole acercado su rostro al cuello.

-No quiero hacerlo… -le susurró muy levemente, pero su debilidad era tal que mas que poder lastimar al castaño, lo heriría para siempre si acababa por no sobrevivir. Ya había causado mucho sufrimiento como aquel a las familias de sus victimas, cosa que no le importaba, pero no dejaría que su muerte trajera dolor a nadie. –Takaba… yo… -dijo al notar como temblaba el felino, sosteniendo parte de su cuerpo con firmeza pese a ello.

Por un momento tuvo una lucha interna entre si beber de él o no. No quería hacerle daño, y menos matarlo. Nunca se había controlado ni le había importado aprender a hacerlo. Bebía de la gente hasta dejarlo seco y tan contento. Con el felino no seria lo mismo…

La lluvia comenzó a caer con fuerza, habiendo diluido a los espectadores por completo. El suelo estaba cubierto por una capa de agua considerable, y ambos, allí en el suelo, se encontraban calados ya.

Abriendo su boca lentamente, aun pensando en la posibilidad de echarse a tras, acabó por hundir sus colmillos en el cuello de Takaba con suma precisión y de forma lenta, prolongando la molestia al hundir sus colmillos en su piel. Apretando la mano de su abdomen (la de Takaba) con la poca fuerza que tenia, fue succionando de él. Bebiendo de él. A medida que bebía su sangre, él recuperaba fuerzas y se curaba algo mas rápido de lo que lo hacia un humano. Mucho más rápido.

Sin embargo… sus mayores miedos se acercaron. No quería parar, quería más. Quería hasta la ultima gota de vida de aquel cuerpo que por un momento no le importa quien fuera, ni siquiera que fuera Takaba. Pero… el sonido de la débil voz procedente de la garganta ajena, pronunciando su nombre, hizo que abriera los ojos y viera el rostro del gato. Gato que ya no lo sostenía él a Shideon, sino que era Shideon quien, de algún modo y en algún momento, se podía sentar sobre el encharcado suelo, sosteniendo como hace un momento era sostenido, al propio Takaba. (Lo único que con sus diferencias)

El moreno, ante tal visión de la situación soltó su cuello y, teniendo al contrario medianamente recostado sobre él entre sus brazos, débil por falta de sangre, incluso paliducho por ello, vio que carecía casi de ropa. –Takaba, dime algo. No seas tonto y seas tu quien muera… -le
dijo mientras se quitaba la chaqueta bajo la lluvia a toda prisa, cubriendo al contrario. Estaba mojada, si, pero era mejor eso a que la lluvia cayera sobre su cuerpo.

Le echó el cabello atrás, encontrándose la nuca del castaño sobre su hombro, y su espalda recostada contra su pecho ahora menos dolorido y nada sangrando. (El corte se cerró) –No me jodas… -comentó confuso, asustado y rabioso consigo mismo al tardar en conseguir una respuesta. Le buscó pulso en el cuello, donde había hincado el diente….

Shideon era la primera, o unas de las primeras veces que experimentaba una presión y una angustia en el pecho como esa. La preocupación por otra persona, el valor que tiene, la ira y tristeza de su pérdida… No, no… Si iba a vivir aquello, preferiría que fuera otro día, en otro momento. NO ahora…

Shideon lo miraba con el ceño fruncido pero ojos apenados aun por la rudeza de su mirada normal.
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Lun Sep 17, 2012 6:47 pm


No supo como pero al final consiguió que el moreno le mordiese. Quizás era el hambre que tenía y el que le pidiese que por favor no muriese, fue entonces cuando notó sus colmillos rasgar su piel. La sensación fue extraña. Los colmillos afilados atravesaron su cuello hasta que llegaron al lugar de donde tomaría la sangre. La sensación era dolorosa al principio pero después comenzó a sentir paz, a sentir incluso una ligera excitación, hasta que de pronto notaba como parecía que las fuerzas se le iban.

Entonces los brazos del moreno fueron los que empezaron a rodearle y él poco a poco dejó de sujetar al vampiro. Sentía su alma escaparse de entre sus labios, pero dijo su nombre por un instante. Entonces fue cuando el contrario se apartó y fue cuando el felino observó a aquel vampiro. Estaba mejor, eso estaba claro. Entrecerró los ojos y notó como le vestía o algo parecido y como, como si fuese un pelele le sujetaba de forma suave contra su pecho.

-Shideon… -Susurró a media voz mientras que sentía como le acariciaba el cuello, aunque no sabía qué buscaba. Ahora solo quería dormir o descansar para recuperarse. Su pulso era lento, pero estable, no parecía que pasase nada más salvo la pérdida de sangre y por tanto el cansancio de golpe. Un frío recorrió su cuerpo.- Frío…

Murmuró el felino mientras se encogía en los brazos del contrario notando como el sopor o algo parecía querían llenar su cuerpo y su mente. Abrió la boca para respirar e intentó decirle al vampiro que menos mal que no le había pasado nada, pero apenas podía hablar o sentía más bien que las palabras no salían. Y así era, de entre sus labios, solo salían algunos gemidos leves y suspiros que intentaban formar palabras pero que no lo conseguía. Se movió un poco y abrió sus ojos, aunque aún así quedaban algo cerrados. Movió su diestra para buscar la mano del contrario y cuando la encontró la acarició con suavidad.

-¿Estas bien? –Preguntó con dificultad, articulando lentamente mientras que sentía, a pesar de todo, el cuerpo de aquel vampiro caliente. Quizás era por la sangre que acababa de tomar, y eso que le pertenecía, y porque fuera llovía, llovía tanto que le calaba los huesos y le hacía sentirse congelado. Se estremeció, tembló y su mirada se cerró un poco.- E… estoy cansado, Shideon… p… pero estás bien… estoy feliz…

Susurró con suavidad mientras que se giraba un poco queriendo abrazarse a él, pero apenas podía moverse con soltura y facilidad. Sentía sus brazos pesados y su piel estaba pálida. Soltó un jadeo y notó como su cuerpo parecía no querer responder, sintió el peso de sus manos, incluso de sus dedos y como su propio cuerpo quería simplemente caer al suelo. De no ser porque el vampiro le tenía sujeto se habría deslizado y se habría quedado sobre los charcos que habían sobre el asfalto. Sus ojos comenzaron a cerrarse y su cuerpo parecía quedarse un poco rígido por momentos. Necesitaba calor, tembló de pronto por culpa del frío pero involuntariamente. No podía moverse, solo podía estar ahí, quieto, en los brazos del vampiro y esperando por ser llevado a un lugar más caliente.




Spoiler:
Si se van a un hotel o algo ponlo aquí mismo no hace falta abrir nuevo post yo creo ^^
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Vie Sep 21, 2012 4:14 pm

Encontró su pulso en el cuello. Lento. Eso era buena noticia, así como escuchar su voz, aunque débil, pronunciar su nombres y hasta hablarle. El vampiro lo estrechó mas hacia sí, rodeándole por encima de la chaqueta que le había puesto por encima a su parte desnuda del cuerpo. Shideon se encontraba extrañamente tranquilo ahora que sabía que Takaba estaba “bien”. Al menos seguía con vida, que ya era decir.

Pegando al contrario contra sí, notando su cuerpo tenso y tembloroso a la vez por el frío, además de débil y paliducho por la perdida de sangre, escuchó sus intentos de hablar. Intentos que se quedaron en gemidos apenas audibles. –Ssssh… No hables, voy a llevarte ahora mismo a un lugar seguro –le dijo, sin embargo, el castaño alcanzó con una de sus manos la del moreno, quien cruzó su mirada con la del contrario. Una mirada cansada pero con un intenso brillo de satisfacción, de paz.

-No deberías hablar –le insistió a suave voz, aconsejándoselo por su bien. Pero el neko era mucho neko. Takaba siguió esforzándose por expresar su estado, sus preocupaciones, sus sentimientos… Todo. –Gracias a ti… -dijo cuando Takaba dijo aquello de “pero estás bien…”, completando su frase. –Descansa –acabó por decirle al final, mientras se ponía en pie y con el castaño en brazos acurrucado como cual niño pequeño.

A primera vista, el contrario parecía dormido. Hasta muerto. Su color pálido, su rostro agotado, su inmovilidad… Más que cargar a un “ceniciento” parecía llevar un cadáver por su apariencia física.

El vampiro caminó entre calles con le contrario en brazos, bajo el impresionante diluvio calándoles por completo de pies a cabeza. O mejor dicho, a la inversa. Procuraba caminar entre sombras y por zonas cubiertas, pero entre los callejones resultaba haber
pocas lonas o salientes en los edificios para resguardarse de la lluvia. Su casa pillaba lejos, y carecía de comida que darle para que repusiera fuerzas. Eso y que la única fuente de calor en su casa era la vieja chimenea ocupada por viejos troncos huecos, polvo, telarañas y puede que alguna familia de murciélagos se hubiera instalado en lo más alto. Por ese motivo lo llevaría a otro sitio…

Pasado unos minutos de incesante trote entre calles y callejones de lo más oscuro y tétrico, el moreno vampiro se paró frente a una puerta de uno de los callejones. No parecía tener nada especial; de hierro, casi oxidada y con una ventanilla por la que
ver quien había al otro lado. Al llamar el moreno a la puerta, tras una fugaz mirada por la ventanilla, la puerta se abrió.

-Hace tiempo que no te pasas por a… ¿Quién es este? –dijo al ver al castaño entre los brazos de Shideon. Quien hablaba era una mujer algo mayor y estropeada. Era la “casamentera” de sus chicas. La mujer no se cortó en mirar a los ojos al calado moreno de forma algo seria. –Traerse los “juguetes” –lo decía por Takaba, refiriéndose a él como su “juguete de esa noche”. –no está permitido. Aquí tienes lo que quieras para elegir cuando quien…

-Cállate y dame una habitación para toda la noche. –Cortó las replicas de la mujer con una mirada irritada y molesta, furiosa, por haber dicho que aquel muchacho no era mas que su juguete pasajero. No sabía si Takaba estaba consciente o no, si oía o percivía algo de lo que ocurría a su alrededor.

-Ahora mismo- acepeptó un poco a regañadientes aunque con prisa. Pasaba de broncas con el vampiro. Valoraba su vida aunque pareciera que no. Se acercó a un “mostrador” y cogió una de las llaves, con el nº de habitación inscrito en el llavero.

Shideon no tardó en llevar consigo a Takaba a la habitación asignada en aquel burdel callejero de poca monda. Lo tendió en la cama, le quitó la ropa, le secó con una toalla y lo enroscó entre las mantas. Shideon estaba sentado sobre la cama, apoyando su espalda al cabezal. Entre sus piernas, apoyado sobre él, volvía a encontrarse el castaño rodeado por los brazos del moreno. No quería soltarlo, ni separarse. Además de que así le aportaba más calor, ese calor que le proporcionaba la sangre del neko.

El vampiro no hablaba, se limitaba a rodear al contrario y hasta en algún momento a mecerlo un poco mientras miraba a la pared de enfrente absorto en sus pensamientos, mirando al castaño de vez en cuando. Tan dormido, tan tranquilo… En las salas contiguas no dejaba de oírse el traqueteo de las camas, el chirriar de colchones y la lujuria en la voz de hombres y mujeres. A eso, se le sumaba el de la lluvia cayendo fuera.
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Lun Sep 24, 2012 5:27 am


Notaba al contrario preocupado, sintió como le protegía de la lluvia y como le pegaba a él. Entonces escuchó aquel descansa y no pudo más que cerrar sus ojos de forma suave. No estaba dormido pues sentía el agua mojarle lentamente pues Shideon le protegía en cierto modo, entonces no supo como notó como alguien más había por ahí. Esuchó algo sobre él, escuchó que hacía tiempo que no pasaba por ese lugar, y escuchó lo de juguete. Quería replicar y decir que él no era un juguete… pero el vampiro habló por él con rudeza.

El cuerpo de Takaba notó como ya no se mojaba y la verdad lo agradeció. Sentía las manos de Shideon y luego una toalla por su cuerpo lo que le hizo soltar un leve quejido, un gemido suave. No supo como ni cuando, pero en un instante se durmió. Dejó de escuchar los ruidos cuando el cuerpo del vampiro le rodeó y cuando comenzó a mecerle. Realmente se dejó caer en un sueño reparador, para recuperarse. Y así fue como se quedó quieto, inmóvil, como si estuviese muerto de no ser porque se veía como por su respiración, su pecho subía y bajaba lentamente.

Pasaron varias horas y los sueños de Takaba rondaban su mente, las imágenes de cuando se peleó con Shideon, las imágenes de cuando despertó y leyó apenas unas frases de ese diario… imágenes con Alex,… la cocina del vampiro y lo peor de todo la caída. Se tensó ligeramente mientras estaba encima del vampiro y entonces no supo por qué abrió los ojos algo angustiado. Al hacerlo sintió sus piernas pesadas, muy cansadas y como si estuviesen muy lejos de él. Casi tuvo miedo de que se le hubiesen roto o algo, pero entonces movió los dedos de sus pies. Soltó un suspiro y de pronto notó un calor en su cuerpo… algo lento movió su rostro para ver entonces a Shideon a su espalda. Sus ojos se clavaron en él.

-Hola Shideon. –Susurra con un tono muy bajo mientras le ve ahí detrás de él, viéndose abrazado por el vampiro. Recordando poco a poco lo que había ocurrido, sus heridas y que le mordió. El caso es que se sintió extraño aquel mordisco, es decir, la sensación no era de dolor, al contrario, era excitante en cierto modo, hasta que comenzó a sentirse débil. Se acurrucó un poco sobre él y buscó la mano del vampiro con lentitud para enlazar sus dedos.- ¿Por qué estabas sangrando? ¿Qué te pasó?

Pregunta muy despacio, excesivamente despacio. No estaba tan pálido pero si estaba cansado por todo aquello. Apenas quería moverse pues sentía cansancio en todo su cuerpo, piernas, brazos, torso, todo estaba como más pesado y lento. Incluso su boca y su voz salían pesadas de su garganta. Pero de igual modo tenía ganas de abrazar y besar a Shideon. Estaba vivo, estaba bien… y podía verle ahí, a su lado.

-¿Ya… no tienes heridas? –Preguntó mientras se arrebujaba un poco más en las mantas y se apegaba a él. Le parecía un tanto extraño. Shideon era un asesino, alguien fuerte, muy fuerte, ¿cómo podía cuidarle de ese modo? Y peor aún, ¿cómo alguien le había hecho eso? Esa persona debía ser fuerte, muy fuerte y eso a Takaba no le gustaba. Tendría que intentar investigar, cuando estuviese bien y el otro no le viese iría a esa calle a la azotea y buscaría pruebas. Era bueno con eso,… había aprendido a buscar cosas donde los policías no buscaban. Era lo bueno de ser lo que era. Cerró los ojos un poco y dejó apoyada su mejilla en el pecho del moreno mientras apretaba su mano, pues no quería que se fuese de pronto o algo así.

En ese momento no se dio cuenta de donde estaban, la verdad, solo se había fijado en que era una habitación y que el vampiro le abrazaba. Solo quería que él le abrazase y le acariciase. Era curioso como de una cita a ciegas que le habían apuntado, había acabado la cosa así. Era curioso, muy curioso. Jamás pensó que se encontraría con un chico como él y jamás pensó que sentiría algo tan profundo por alguien. Él no era así, él era un vividor, un fotógrafo loco, un chico freelance que solo hacía lo que quería, pero no… ahora su corazón era de alguien.

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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Mar Sep 25, 2012 12:24 pm

Shideon se quedó junto al menor las horas que estuvo descansando, velando el vampiro sus sueños. El moreno apenas solía dormir, y con la sangre que había bebido de Takaba volvía a encontrarse con la energía recargada. Ésta era su fuente primordial. Le daba la vida.

Pasadas unas horas notó como muy lentamente el menor se movía algo más de lo normal, y vio hasta cómo le miraba con sus ojillos. Con una vocecilla lo saludó como si se lo acabara de encontrar, y aquello le hizo gracia, ¿o tal vez fue felicidad? El caso es que se sintió bien por dentro al escuchar su voz, verle despierto, tenerle entre sus brazos y sabes por la unión de sus manos que estaba calentito, y no frío como cuando estaban en la calle. El castaño había recuperado su color en una gran parte.

-Hola –respondió suave, devolviéndole la mirada. –Trabajo. Se me metió de por medio un extraño y me atacó sin motivo. Seguro que alguien lo pagó para que me matara… -“aunque de haber sido enviado para matarme lo hubiera hecho, y no se hubiera limitado a herirme de
aquella forma, sabiendo que de uno u otro modo me recuperaría…” se dijo internamente. En sus horas de espera, velando a Takaba, había tenido tiempo para meditar sobre esto. ¿Quién seria aquel desconocido? No sabia, pero aun tenia en su mente las palabras del contrario antes de tirarlo al vacío y desaparecer.

La siguiente pregunta del menor volvió a traerlo al mundo. Hablaba con pesacez, como si le costara horrores soltar cada una de aquellas palabras. Shideon lo estrechó un poco mas entre sus brazos, colando su rostro entre uno de los hombros del castaño. –Estoy bien, me recupero rápido. Y más al dejarme beber de ti. –La mano que se unía con la del menor se apretó. Aun no estaba acostumbrado a hacer
halagos que salieran de lo más profundo de él. –Has sido muy valiente. Necio pero valiente –sonrió levemente burlón tras haberle costado un poco decir aquello.

¿Quién aparte de aquel neko podía decir que Shideon había bebido de él? Nadie. Todos aquellos de los que el vampiro había bebido hasta ahora habían muerto, pues el moreno no se controlaba, y llegaba hasta el extremo de absorber hasta la vida. Y… ¿quién podía decir que había ayudado a Shideon? Bueno, aparte de Alex, pues cuando llegaba hecho una porquería era él quien en alguna ocasión lo había
acercado a la cama y dejado descansar. Pero en general, Takaba. Aquel joven era especial, diferente al resto del mundo. No quería perderlo. Él le había consolado la noche en que se pelearon, y por él era por lo que se controlaba tanto. No quería perderlo porque quería que fuera parte de él.

-¿Tú que tal te encuentras? –preguntó, pasándole en una caricia, la punta de su nariz por su mejilla, mirándolo de nuevo. –No sé si fuiste consciente de que podía haberte matado por querer ayudarme. –Informó. –No quiero que se repita, ¿me entiendes? No soportaría
que por un error te apartaras de mi lado –lo achuchó algo mas un momento, como si la mera idea le “asustara”. Sus labios besaron los
del felino, en un contacto calido, suave y hasta húmedo. –Por cierto, ¿qué hacías allí tú? –preguntó tras aquella “unión” que duró unos escasos segundos. Su voz era normal aunque algo baja, suave aun por su voz grave, varonil.
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Miér Sep 26, 2012 6:09 am


Escuchaba aquello de que se había metido un extraño por medio y que le atacó sin motivo alguno. Supuso que como Shideon se dedicaba a sesgar vidas, alguien le odiaba, y no solo uno, muchos. Le miró un instante y asintió despacio. Parecía incluso que aquello era algo gordo y sabía que no debía meterse, pero sin que el vampiro se enterase él investigaría. Le observó.

-Vaya… -Le sonrió de forma suave cuando le dijo que había sido valiente y entonces escuchó aquello de que no se repetiría. Frunció el ceño.- Lo haré siempre que sea necesario… se que no me harás daño… confío en ti. Así que se que no habrá ningún error. Ninguno.

Dijo sincero y directo. No iba a dejar que Shideon muriese por aquella tontería cuando él podía darle de su sangre. Entonces le miró y suspiró cuando le besó, de ese modo tan cálido y dulce. Se quedó más pegadito a él como si no quisiese apartarse y escuchó aquello. Esbozó una sonrisa.

-Fotos… para una revista de naturaleza. Como había tormenta me pidieron que fotografiase las nubes y los rayos, iba a subir a una azotea, entonces vi mucha gente y pensé que algo pasaba, me asomé y ahí estabas en el suelo… No sabía que había pasado. –Omitió que había llorado al verle así y despacio en aquel agarre se giró un poco para abrazar la cintura de Shideon quedando sobre él, su rostro en su pecho y sus brazos rodeándole con suavidad, mientras su cuerpo estaba acomodado entre sus piernas. Cerró los ojos.- Menos mal que llegué, nadie hacía nada, solo miraban. Estúpidos…

Dijo con molestia mientras le abrazaba de forma débil. Quería estar con él, a su lado, no quería irse, solo quería estar ahí. Cerró sus ojos mientras que sentía el calor que tenía el contrario. Alzó su rostro para mirarle y observó su mandíbula y sus labios, su nariz y sus cicatrices, sus ojos rasgados, afilados… su cabello, su todo. Se mordió el labio inferior al hacerlo y despacio se acercó a él, casi reptando para dejar un beso en su mejilla. Volvió a abrazarle y dejó su rostro ahora en su hombro, pegado a su cuello, aspirando su aroma.

-Si no hubiese llegado… -Gimió de forma ahogada. Recordando que hacía unos cuantos días que no le veía. Apretó su agarre todo lo que podía.- Shideon, abrázame quieres… no me sueltes.

Añadió mientras que sentía un ligero temblor en su cuerpo. Mientras que le abrazaba su cuerpo parecía recuperarse más y más. Entonces de pronto comenzó a escuchar gemidos, ruidos de cama, hombres y mujeres gimiendo sin descanso. Incluso hombres entre hombres o mujeres con mujeres. Eso le hizo sonrojarse de golpe y fue entonces cuando sintió curiosidad por el lugar donde estaban. No recordaba aquello de juguete aunque si lo había oído, seguramente si el vampiro se lo decía diría “ah, es cierto”. Pero en esos momentos no se acordaba de nada. Entonces miró a su alrededor, parecía una habitación de un hotel, o un hostal o algo así.

-¿Dónde… dónde estamos Shideon? –Los jadeos se hicieron más altos e incluso se escuchaban palabras sucias y lascivas que algunos decían en el sexo. El felino se sonrojó de golpe al escucharlo. ¿Era un puticlub? ¿Un love hotel? Qué demonios… a saber donde le había llevado. Aunque bueno, le daba igual, solo le daba un poco de vergüenza tener que escuchar lo que escuchaba al fondo, cosas como “métemela más fuerte, oh si, jódeme más, y menuda polla”. Alzó su rostro rojo como un tomate para mirar al vampiro.- Es un… ¿Love Hotel?

Preguntó con timidez mientras le miraba. En cierto modo no sabía como, sentía un calor recorrer su piel, sentía que… bueno quizás era porque escuchar eso le excitaba un poquito. Pero no era el momento ¿o si? Bueno como fuese… se abrazó a él y se sonrojó escondiendo su rostro contra el pecho del vampiro con suavidad.

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Mensaje por Shideon el Lun Oct 01, 2012 2:19 pm

El felino le tenía muchísima confianza, de eso no había duda, pero Shideon no estaba tan seguro. De no haber llegado su cansado y suave susurro cuando le quedaba apenas una par de segundos antes de dejarlo seco, no hubiera parado. Y se negaba a tener que practicar con él. De tener que empezar a hacerlo seria con algún otro.

Lo notaba pegarse a su cuerpo, aferrarse con él como podía y con todas sus fuerzas. Escuchó el motivo por el que estaba allí en ese momento, y no pudo hacer otra cosa que asentir. Le había pedido que no saliera de casa hasta que fuera a visitarlo, pero tal vez se demorara demasiado como para retener a Takaba en casa sin hacer nada. Eso y que con su trabajo, mas le valía moverse para conseguir las mejores fotos y que le pagaran por ellas. Su tono fue cambiando según le explicaba que estaba allí por trabajo, que vio a un montón de gente, que se acercó y lo encontró, pareciendo realmente molesto y dolido porque nadie hiciera nada por el vampiro en aquel momento tras su caída. –Los humanos son estúpidos, deberías saberlo… -con la mano mas cerca de su espalda, el moreno acariciaba la cabeza del contrario, la cual ahora reposaba sobre su hombro. Sin embargo, con esto no tranquilizó al felino, pues siguió dándole vueltas al tema, estremeciéndose por la idea de que hubiera llegado a morir de no ser por él. Así pues, satisfació a Takaba abrazándolo contra sí, pegando su mejilla sobre su cabeza mientras mantenía su mano en su nuca, acariciándole con los dedos.

Cualquiera de haber visto a Shideon abrazándose al felino, así como atenderlo, darle calor y cuidarlo tan delicadamente de él, hubiera alucinado, y mas encontrándose sobre una cama. Siempre que Shideon andaba con otra persona en la cama no era precisamente para darle mimitos ni cuidarlo, sino para todo aquello que pondría la carne de gallina incluso al más sádico de los asesinos. ¿Cuántos habían muerto a manos de Shideon en sus camas; atados, maltratados, violados, decapitados, en pedacitos…? ¿Cuántos?

Cuando el felino preguntó que en donde se encontraban, este sonrió muy levemente. Mas por mantenerlo tranquilo junto a él que por diversión, aunque tenia su gracia que tras haberlo dejado tan débil, no lo hubiera llevado a ningún otro sitio que una burdel barato que había en unos de los mas viejos y escondidos callejones de la ciudad. –Parecido… Estamos es un burdel barato, pero un burdel de todas formas. –le dijo. –Estarán así toda la noche, y todo el día incluso. No han parado desde que entramos –se refirió a los golpes de la cama contra la pared, el chirriar de las patas de estas, los gritos y gemidos, las palabras sucias de otras habitaciones… Y Takaba llevaba apenas unos minutos escuchándolas, pero Shideon llevaba desde que había entrado y se había pegado al castaño contra sí. Estos ruidos, durante el silencio que
hubo entre ambos antes de que se despertara el felino, le habían llegado los recuerdos que tenia con Takaba en la cocina, así como alguna pequeña fantasía. La verdad era que estaban poco excitado, pero después de un par de horas seguidas escuchando gemir a la gente, ¿Quién no lo estaría? El vampiro no era de piedra, él mucho menos. Por lo que su entrepierna estaba receptiva, aunque no erecta ni dura. Solo… más sensible. Y tener a Takaba tan pegado a él ayudaba tanto como le perjudicaba.

-¿No has estado nunca en uno? ¿Ni en un Love Hotel de esos?le preguntó, viendo su sonrojo y timidez en su mirada. –Bueno, en verdad no te pierdes mucho… -comentó y fue acercando su rostro al del contrario, diciéndoles lo siguiente antes de besarlo en los labios. –Y menos si me tienes a mí… -El beso resultó húmedo, lento e intenso, así como ardiente. El vampiro no estaba únicamente más receptivo en aquella parte de su entrepierna, sino que sus sentidos, aunque mas agudos que los de otro ser, se afilaron más, saboreando al menor. – ¡Mhg! –soltó en un pequeñito y gustoso gemido mientras se besaban, pues al moverse un poco Takaba, de algún modo u otro rozó su entrepierna. Aquello lo delató un tanto… -Dos horas escuchando a los vecinos provoca esto…- explicó, no negando que se encontraba “despierto”, aunque aun no erecto. Aun no del todo, pues cierto era que iba poco a poco ayudado al ver al felino, el reciente roce y el gozoso beso. La mano en la cabeza ajena seguía acariciándola, pasando su mano por su cabecita como si acariciara a un gatito.
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Mensaje por Takaba Akihito el Jue Oct 04, 2012 8:47 am


Los brazos de Shideon le reconfortaban, hasta que escuchó donde estaban. Estaba bien, en sus brazos, pero aquello le hizo sonrojarse de golpe y sentir bastante vergüenza. Estaban en un burdel barato donde en las otras habitaciones solo follaban por dinero y ellos ahí, en un cuarto… abrazados… El sonrojo cubría con rapidez sus mejillas y miró a otro lado por un instante mientras le preguntaba si había estado en alguno a lo que negó con rapidez, con timidez también, entonces notó como le tomaba del rostro y como le besaba, aquel gemido le hizo sentirse excitado también y se separó un poco de su boca para apoyarse un poco en su pecho algo rojo.

-S… Shideon… -Susurró bajito mientras en su mente se agolpaban las imágenes de la cocina del vampiro. El como le subió a la mesa, como le hizo derramarse de ese modo, el como gimió e incluso buscó mucho más que solo aquello. ¿Estaba mal desear al contrario? No, no creía que fuese eso… solo que sentía un poco de vergüenza. Cerró por un instante los ojos y se giró de pronto hacia él para abrazarle del cuello y besarle con todas las ganas que pudo. Sus labios se chocaron contra los del contrario y soltó un ligero suspiro, al separarse. Sus ojos se clavaron en los del vampiro, sus mejillas seguían sonrojadas y no sabía como ni por qué… pero quería seguir besando al otro y tocarle y acariciarle, pero realmente estaba confuso porque no sabía por donde empezar. Se mordió su propio labio inferior.- ¿T… te… te…?

Le miró y volvió a besarle, girándose un poco más, rozándose más contra él mientras que juntaba sus labios contra los del vampiro, intentando explicarle que era lo que quería decir, que si le gustaba, que si quería tocarle más, que si deseaba su cuerpo porque quería dárselo solo a él. Pero todo era demasiado vergonzoso como para decirlo así de golpe. Así que simplemente siguió besándole con suavidad mientras se apegaba a él con casi dulzura. Incluso se atrevió a rozarse contra su entrepierna, lo que hizo que el propio felino soltase un ligero gemido. Se apartó algo azorado del rostro del contrario y le miró fijamente.

-…Yo… bueno yo… me gustas… mucho. –Dijo avergonzado. El rubor cubría toda su cara y la verdad, no sabía como se había atrevido a decirle aquello, en un lugar como ese, aunque tampoco estaba tan mal. Es decir, era una habitación, normal, con una cama. Además, estaba con él, que era lo importante, el resto no importaba y sinceramente con todo lo que había pasado hacía un rato, viéndole casi muerto no quería volver a verle así sin haberle dicho aquello, que le necesitaba, que tenía que estar con él y que quería entregarle su cuerpo. Aunque esto último quizás no lo diría en voz alta pero su cuerpo si que lo demostraba. Se apoyó en el hombro del contrario mientras le abrazaba.

No sabía como seguir con todo aquello, estaba feliz, contento de estar con él, había estado mucho tiempo sin verle. Aunque había estado bien encontrársele de ese modo, bueno más bien, no así, si no encontrarle y poder ayudarle. Eso era si… se puso un poco nervioso y de pronto escuchó más gemidos. Eso le hizo avergonzarse aún más y sentir un ligero calor en su entrepierna. Era un poco vergonzoso todo aquello… y en cierto modo su cuerpo le pedía más, deseaba a Shideon y mucho. Pero como explicarle eso, ahora… bueno, ¿era un buen momento para hacerlo? Y si volvían a atacarle, no tendría oportunidad de entregarle su cuerpo a alguien a quien quería. Se estremeció y de pronto se separó del moreno, sentándose en la cama para mirarle con cara de susto.

-Shideon… yo… q… yo bueno, este… -Se mordió el labio inferior y se sonrojó.- Quiero entregarte mi cuerpo, a… ahora. No… no quiero… no quiero que pase algo y que no pueda… bueno yo…

Avergonzado por decir eso le miró un instante. Su pecho se movía agitado, su mirada observaba al vampiro. ¿Acababa de ofrecerse para hacer el amor con él? Si eso parecía. Sus mejillas se volvieron rojas, casi granates… apenado por ello miró a otro lado.

-Perdón… n… no se… yo, es que… o…olví... d... dejalo… -Añadió al final. No quería que lo olvidase o lo dejase, pero se sentía idiota ofreciéndose así, de ese modo, como alguien fácil… ¿era fácil acaso? Pero no se había ofrecido jamás a nadie, nadie había tocado su cuerpo como lo había hecho Shideon la pasada noche y a pesar de saber que era un asesino, Takaba no podía dejar de pensar en el vampiro. Le importaba una mierda lo que pensasen los demás, Shideon le gustaba. Y mucho. Alzó su rostro y le miró fijamente, entonces despacio comenzó a apartar las mantas, lo que le envolvía… desnudo bajo éstas. Dejando su cuerpo tal y como vino al mundo para el vampiro. Ahí, sentado sobre el colchón con un montón de mantas a su alrededor y desnudo, le miró sonrojado, pero decidido a entregarse.

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Mensaje por Shideon el Sáb Oct 06, 2012 10:00 am

El menor se avergonzaba con facilidad, colmando en sus mejillas un sonrojo que, junto a su rostro y ojos, le hacia ser mas hermoso a ojos del vampiro. Vampiro que tomo aquel rostro tras sus preguntas, besándolo. Takaba le correspondió y al separarse, el moreno escuchó su nombre en un susurro, viendo como Takaba se ponía frente a él entre sus piernas, le rodeaba el cuello y lo besaba. Shideon también cerró los ojos y rodeó la espalda del contrario por encima de las mantas que le envolvían al felino. Se fundían en suaves, lentos y húmedos besos que, aun así, resultaban pasionales, ardientes y profundos.

Al separarse, vio en sus ojos un brillo que no había visto antes, o al menos no de forma tan decidía. La anterior vez que vio esa mirada en el menor, fue en la
cocina, cuando quiso complacerle. En ese momento no estaba del todo decidido, pero ahora… Ahora era mas intensa, más segura su mirada. Cuando fue a
preguntarle algo, Shideon acercó su rostro para besarlo nuevamente, deseando tomar sus labios. Takaba cesó de insistir en su intento de formular pregunta
alguna y lo besó también. Se besaron como antes, suave pero intensamente sin prisas, notando nuevamente como algo se frotaba o presionaba su entrepierna, dándole un pequeño placer. El menor se separó algo azorado, miradote el uno al otro.

Shideon, ante la tímida declaración hacia su persona, sintió algo extraño pero agradable en su pecho. En genial, en todo él. Podían haber sido unas palabras algo
torpes, pero viniendo del contrario, sabía el valor de éstas. El moreno no supo que decir durante los primeros y escasos segundos, mirándole en silencio. Si quería
decir algo, las palabras no le salían, era como si se hubiera quedado mudo, algo realmente extraño en él. Ni el nombre del contrario podía mencionar, por
lo que, en “silencio”, llevó una de sus manos hacia aquel rostro de sonrojadas mejillas, pasando las yemas de sus dedos índice y corazón sobre sus húmedos y
rosados labios. Antes de que el menor se apoyara sobre su hombro, acariciando sus cabellos de la nuca con aquella mano que acababa de usar.

De la pared que daba a la cabecera de la cama, comenzó a sonar un intermitente e incesante golpe procedente de la habitación contigua. Al parecer, sus vecinos andaban en una carrera para llegar al punta clave. Al cielo.

Aun con los golpes en la pared y los gemidos de ambos individuos resonando amortiguadamente en su habitación, el menor se apartó. Le sorprendió un poco
que Takaba se separase, aunque más que eso, que acabara entregándose. Si, el menor se le ofrecía. Era algo que nunca se lo hubiera imaginado. Shideon había
visto su decisión en sus ojos, pero sabiendo lo mucho que le costaba expresar sus sentimientos (y necesidades), no se imaginaba que se ofreciera así. Ni él
ni el propio Takaba parecían creérselo.

-No…Hazlo, no te avergüences… -habló suave, animándolo nada mas agachó el rostro para ocultarse. Shideon quería verle, quería tenerle, poseerle. Lo quería, y… hasta lo amaba si eso era posible en un ser como él.

Takaba, tras sus palabras, no tardó en, lentamente, deslizar las maniatas por su cuerpo, dejando a la vista su cuerpo entre esas mantas que le habían cubierto
hacia nada. Partes de sus piernas y su entrepierna eran tapados por la manta, pero aun así, la imagen era exquisita, preciosa. Tal era la visión que daba el
felino en ese momento, que Shideon se excitó, quedándose mirando al menor detenidamente, mirando su cuello, su pecho, su vientre… Lo miraba por completo.
Antes, cuando le quitó la ropa y lo envolvió no se percató de su cuerpo, atento a lo que estaba, pero ahora… Había que estar ciego para no mirarlo.


Shideon, únicamente con sus pantalones puestos, se acercó al castaño, poniéndose de rodillas frente a él. Le pasó una mano sobre el pecho, calido y palpitante. El moreno sonrió sincero, suave, sin apartar su mano. –Estás nervioso –observó, y con su otra mano, la depositó en su hombro y acarició éste y su cuello. Mirándolo a los ojos, pegó su frente a la suya mientras mantenía la mano de la caricia a un lado de su cuello. –Si te da vergüenza la primera vez… puedo apagar la luz… -¿Pero que andaba diciendo? ¿En serio este tipo era el Shideon que se había follado a casi un cuarto de ciudad? ¿De verdad estaba siendo cuidadoso con el castaño a la hora de hacer el amor? ¿Desde cuando no se encontraba tan excitado por un virgen? ¿Y desde cuando les daba a elegir como hacerlo? Y sobre todo… ¿Sabría Shideon que estaba enamorado?
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Mensaje por Takaba Akihito el Lun Oct 08, 2012 5:07 am


Se estaba poniendo nervioso, porque jamás había hecho algo como eso y Shideon no dejaba de mirarle, ahora que estaba desnudo frente a él. Tragó saliva algo agitada y vio como se acercaba a lo que tembló un poco hasta notar su mano sobre su pecho. Asintió a lo primero que dijo. Obviamente estaba nervioso iba a ser su primera vez, se estaba entregando con amor, no como un simple polvo o algo así… cerró los ojos cuando acarició su hombro y su cuello y escuchó lo siguiente.

-N… no. No… la apagues. –Le dijo algo avergonzado. Si, le apenaba aquella situación pero no quería esconderse de Shideon. Quería que le viese, que tocase su cuerpo, que le observase, quizás… porque era la primera vez y sentía la necesidad de que el contrario le viese entero. Era vergonzoso aquello, se sentía nervioso por esa situación, pero no quería que Shideon apagase la luz, él también quería ver al vampiro. Abrió los ojos despacio, con suavidad y vio al contrario ahí… pegado a él. No supo como pero acabó por abrazarle del cuello con suavidad y apegarse a él.- Shideon… q… quiero hacer el amor contigo…

Dijo con una voz ligeramente temblorosa, no por miedo, simplemente porque estaba nervioso. Al abrazarle las mantas resbalaron un poco más dejando más cuerpo al descubierto y su piel se rozó contra la del pecho del vampiro. Al sentirla pegada a la suya se sintió bien, tranquilo, relajado, pero solo en parte. Siguió abrazado a él por un rato, sin saber muy bien qué tenía que hacer. Es decir, sabía como se hacía no era estúpido, pero no sabía como tenían que comenzar, o qué debía hacer. Tembló de nuevo y fue entonces cuando se apartó un poco de aquel abrazo y le besó despacito. Apenas un roce de labios, durante unos segundos para apartarse.

-Te… quiero. –Dijo con un enorme rubor en sus mejillas mientras le miraba. Era una extraña situación, quizás era repentino, pero sentía que el amor, el cariño y la necesidad eran más que reales. Volvió a besarle de nuevo y apegándose a él con fuerza notando su cuerpo, su calor y el como necesitaba de él ahora. Quería que le tomase en sus brazos y le dijese que todo iría bien, que le quería, que le hiciera el amor, que le deseaba… y que no le pasaría nada malo jamás. Necesitaba sentirlo de algún modo y por eso siguió besándole entregándose al contrario de un modo apasionado y ligeramente tímido.

Sintió su cuerpo tensarse un poco mientras le besaba y dejaba que el contrario le acariciase como gustase. Takaba no dejó de estar abrazado a él, queriendo sentir al contrario todo el tiempo. Realmente le necesitaba con ahínco, ansiaba su cuerpo y le deseaba. Sentir su calor y el unirse con él. Para Takaba era algo importante pues aunque no lo guardaba celosamente, era virgen por una sencilla razón, jamás había sentido un amor inmenso por alguien, pero ahora si y ahora quería hacerlo con él… no quería descubrir un día su cuerpo muerto en una calle. Ese día se había dado cuenta de lo que le quería y de lo mal que lo habría pasado si se hubiese muerto. Le abrazó más firme y le besó con más pasión si era posible para luego apartarse y mirarle fijamente.

-Shideon… -Susurró bajito y esperó… esperó que tomase él un poco la iniciativa, pues los nervios le traicionaban y no le dejaban pensar con claridad.

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Mensaje por Shideon el Vie Oct 12, 2012 10:11 am

Escuchó su negativa, viendo como abría sus ojillos, encontrándose ambos tan cerca el uno del otro. El menor acabó rodeando su cuello, pegándose sus cuerpos en mitad de la ligeramente temblorosa confesión del menor. Al abrazarse éste al moreno, las mantas que le cubrían un poco, resbalaron, quedando ambos de cintura para abajo piel con piel, mientras que, de cintura para abajo, teniendo apenas el felino unos centímetros de aquella sabanas cubriendo sus pies, y esto apenas, el contacto era de piel con tela, pero aun así. Shideon sintió la necesidad del contrario en su tacto, en su calor, en la latente vena de su cuello y el latir
de su corazón, el cual lo sentía hasta él. Muchos “síntomas” afirmaban la confesada necesidad y deseo del castaño de querer entregarse a un criminal como él.

No supo como fue, pero el menor comenzó a besarlo, diciéndole aquellas dos palabras que tan extraño le hacían sentirse. Tanto que unas punzadas para nada desagradables le golpeaban el pecho. ¿Eran punzadas o su corazón? No entendía muy aquella sensación. Era la primera vez que, ante alguien, se sentía así, y más antes de hacer el amor, de follar como un salvaje. Como si no hubiera mañana. Era la primera vez que sentía un deseo especial y desconocido por querer hacerlo. Ya no era por puro placer y goce personal, sino por… ¿Por qué? Aun no tenía respuestas.

Apasionadamente, Takaba y Shideon se comenzaron a comer en aquellos besos. Ambos con los ojos cerrados y pegados sus cuerpo al contrario en aquel abrazo del menor. El moreno, con una delicadeza casi inimaginable en él, acarició su espalda y costados, notando la tensión del menor ante sus toques, aunque mas
concretamente, cuando sus manos descendieron hasta sus prietas nalgas. Ante esto, el menor susurró su nombre, desando el beso ahí, pues el contrario
manoseaba sus nalgas con una mano, gustoso, acariciándolo incluso.

-Túmbate –le dijo en un susurró al menor, viéndole tumbarse, dejando el menor la cabeza a los pies de la cama, situándose ambos a revés de ésta. Shideon observó su cuerpo, encontrándose entre las piernas ligera y tímidamente abiertas de Takaba. El moreno separó con una de sus manos una de las piernas del menor, acariciando su piel calida y tensa, comenzando a recostarse sobre él. No se le había pasado el estado de la entrepierna ajena, despierta y alzada ligeramente.

-Voy a prepararte, relájate… -comentó, comenzando segundos después, tras situarse sobre él pero sin aplastarlo. Sus labios recorrieron su clavícula, lamiendo y succionando uno de sus pezones, jugueteando con el otro entre sus dedos, acariciando la cara interna de sus brazos y después de sus costados una vez comenzó a descender por su vientre, volviendo más y más receptivo y sensible al menor. Al llegar a su entrepierna, simplemente acaricio ésta, en su punta, con su nariz, en una mimosa y pervertida caricia. Su objetivo estaba en su trasero, virgen y cerrado.

-Levanta tus caderas… Así, bien… -dijo susurrante, calido incluso, para, separando con una mano una de sus nalgas y estimular con la otra el falo ajeno, excitándose él mismo, humedecer su entrada mediante su lengua. Lengua que no tardó en colar su puntita en el interior del menor.

El moreno notaba su tensión y hasta sus temblores, ya no solo de nervios, sino de placer, pues de lo sensible que le volvería, hasta un soplido sobre sus pezones le excitarían al menor….
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Jue Nov 15, 2012 5:02 pm


No podía creer que estuviese a punto de entregarse al contrario. Cerró los ojos cuando escuchó su palabra y despacio se tendió en la cama, volviendo a cerrarlos muy nervioso. Notó sus manos por su cuerpo y como se tendía un poco sobre él, le tocaba y escuchando su aviso. Abrió sus ojos y le miró sonrojado.

-S… si. –Susurró dejándose besar y tocar. Estaba llegando al quinto cielo de ese modo. Se estremeció con aquel gesto y luego obedeció a la última orden. La lengua de Shideon no dejó de tocar su entrada y eso le hizo gemir alto. Jamás había tenido a alguien entre sus piernas, jamás nadie le había tocado ahí abajo y ahora sentía que su cuerpo reaccionaba rápido a ese roce con su lengua y sus manos. Soltó un largo gemido y se arqueó.

Su cuerpo comenzaba a relajarse con rapidez y su piel se erizaba rápidamente. El sudor perlaba y lamía su piel con dulzura y de entre sus labios solo salían gemidos lascivos y excitados. Sujetó las sábanas con sus dedos clavándolos en la tela y tironeando de ella. Ahora no había nada más en esa habitación que él y Shideon amándose. Los otros ruidos de sexo no le llegaban, solo podía escuchar su voz jadeante y los sonidos sucios y pervertidos de la lengua del otro contra su entrada.

-Nghhh ahhhh… Shi… Shideon… ahhhh… -Sus piernas temblaron y su sexo comenzó a humedecerse por la excitación. Quería sentir al otro dentro de él, le daba igual si le dolía. Se mordió el labio inferior.- Shideon quiero… quiero más quiero más…

Añadió agitado entre gemidos y jadeos, no pudiendo controlar sus movimientos contra aquel gesto. Abrió sus ojos agitado y miró a Shideon ahí abajo entre sus piernas, lamiendole y dándole un placer que no podía describir. Acarició el cabello del otro y tembló de nuevo cuando volvió a sentir su lengua. Sin querer tironeó de su pelo un poco y soltó otro jadeo largo al notar el placer. Se removió un instante y agitado soltó un grito lascivo. Luego mordió su labio inferior.

-Shideon me correré si sigues así… -Añadió nervioso.- Y… y quiero sentirte dentro, quiero… quiero sentirte a ti…

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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Dom Nov 25, 2012 3:49 pm

Sus caricias, lamidas y hasta su propio aliento sobre su piel lograban que el menor se erizara por lo perceptible y sensible que estaba. Aquellos gemidos que se
escapan despreocupados y sinceros de sus labios eran la mejor melodía jamás escuchada, y la tensión y el temblor de su cuerpo era la mejor reacción que podía
recibir. Le veía muy hermoso en aquel momento a Takaba, le veía de forma muy diferente como lo haría con otro mortal. Él hacia que en su interior surgieran
nuevas sensaciones nunca antes sentidas, le hacia sentir una extraño pero agradable calor en su pecho.

Una vez abajo, frente a su entradita, cerrada y rosácea, comenzó a lamerla, introduciendo su lengua cuanto pudo una y otra vez, masajeando su falo a ciegas, centrado en su lengua, que humedecía y saboreaba la virgen entrada del castaño. Takaba estaba duro, y empezaba a humedecerse, y al pedirle mas, Shideon tapó su punta para obstruir la salida de su esencia presemenial, lamiendo por ultima vez su entrada una vez mas antes de mordisquear juguetonamente sus genitales.

La reacción del menor, su lasciva voz, su agitación, la caricia de su mano por su corto cabello y hasta el tiró sobre éste lo excitaron, haciendo que por un momento
parara para ver su expresión. Estaba acalorado, ligeramente perlado de sudor, lo que le daba un toque erótico, y su mirada felina resultaba exótica.

Al oír sus palabras Shideon se separó de su entrada y soltó su miembro. –Yo también quiero sentirte, no aguanto mas… -Se desabrochó el pantalón y se libró de él, sintiendo una enorme alivio en su entrepierna, que andaba erecta y dura. Desnudo por completo, volvió a atenderse sobre el menor, entre sus piernas, introduciéndose en él lentamente. –Mmmmh… -soltó lento y largo el gemido, pues estaba tan estrecho el felino que su presión resultaba exquisita. Rostro frente a
rostro y pecho sobre pecho, sus ojos azabaches miraron al menor bajo él, tan cerca que sus alientos se entremezclaban.

Takaba andaba algo tenso, pero siguió entrando en él.

-Ya está todo dentro… -susurró con los ojos entrecerrados por el placer de la calidez y la estrechez del castaño, una calidez y una presión que lo envolvían y lo ahogaban. –Estás muy estrecho Takaba… Tal vez te duela al principio, así que no te contengas… -le advirtió, dándole luz verde para que se desahogara con su cuerpo hasta que se sintiera a gusto, que le mordiera, que le arañara, que gimiera y todo lo que quisiera. Era libre para hacer todo.

Shideon empezó tras esto a moverse en su interior, entrando y saliendo de su interior una y otra vez, empezando a traquetear la cama de la habitación, que entre
los gemidos del menor y lo cegado que empezaba a estar por el placer del coito, apenas prestaba atención al ruido de la cama y a los ruidos ajenos a los de aquella habitación. El moreno entraba más y más, forzando a Takaba por la velocidad en que lo tomaba por la fiebre de placer, jadeando incesante sobre aquellos labios hinchados y rojizos del menor. –Mhg…Mhg…Me vengo…
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Jue Ene 03, 2013 3:19 pm


Su mirada nublada se centró en el rostro del contrario, sabiendo que estaba ahí, a pesar de no poder verle apenas por los nervios y la agitación. Entonces el contrario se desnudó y no pudo evitar el mirar aquel falo duro antes de que se tendiese sobre él. Sus piernas vibraron y no digamos el resto de su cuerpo. Cuando comenzó a penetrarle a lo que su cuerpo al principio se tensó, pero tras un par de respiración pudo entrar con suavidad, soltó un gemido y miró al contrario.

-Ah… -Asintió despacio ante ese comentario de no contenerse. Despacio se aferró al contrario cuando de pronto comenzó a moverse. El dolor llenó su entrada, pero era soportable, hasta que comenzó a hacerlo un poco más rápido… aquello dolía pero a la vez se sentía demasiado bien. Se aferró más al otro, clavando sus dedos en su espalda, agitado abriendo sus piernas para sentir más aquellas embestidas en su interior. Los gemidos de sus labios se escapaban, sin darle tiempo a retenerlos, solo podía dejarlos salir de ahí. Sus ojos se cerraron por un momento dejando escapar algunas lágrimas.- Nghhhh ahhhh Shid… Shideon…

Solo pudo gimotear algo agitado por aquello mientras el contrario se movía. Y en ese momento eran solo ellos dos. Solos, juntos, unidos, como uno solo. Se sintió feliz, estaba contento de aquello. Se abrazó con fuerza al otro mientras los jadeos golpeaban los labios del contrario y los del otro le golpeaban a él. Se sentía realmente bien, jamás había sentido algo como aquello, nunca había hecho eso con nadie y ahora estaba entre las manos de Shideon, haciéndolo juntos.

-Ahh… -Se mordió el labio inferior sintiendo que no podría soportarlo tampoco mucho más y se acercó a su boca para besarle, pero apenas pudo rozar sus labios con los del otro. Se estremeció bajo él.- Te… te quiero…

Le susurró contra la boca al otro para sentir un orgasmo llegar a su cuerpo. No podía aguantar más, los golpes incesantes en su interior, el como se movía sobre él, sus labios, su cuerpo, su aroma, su todo… Shideon era perfecto. No podía evitarlo, le amaba a pesar de que fuese un asesino. No le importaba nada de lo que dijesen los demás, su corazón le pertenecería para siempre… y aunque era un felino, cuando él encontraba una pareja, era para siempre y ahora que se había entregado al vampiro, no quería a nadie más. Quizás al contrario no le gustaba eso, pero él, él no podría irse con nadie más. Se abrazó a él mientras gemía su nombre despacio contra su cuello y sentía como se estremecía de placer. Se estrechó un poco y soltó un gemido largo.

-Gn… ahhhh… -Se arqueó bajo él y sintió como su sexo se derramaba de golpe manchándole el abdomen a él y al contrario. Abrazándose a su vampiro siguió gimoteando contra su boca sin querer apartarse. Deseaba que él también le llenase…




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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Sáb Ene 19, 2013 8:42 am

Aquel calor corporal, aquel aroma, aquellas lágrimas, aquellos gemidos, aquellos brazos que lo rodeaban del cuello, aquellas uñas que se hundían dolorosamente pero excitando aun así al vampiro… Aquellos, “te quiero” que no dejaba de colar el menor durante toda la noche en su mente, en su oscuro corazón. Su nombre, aquel nombre que se había dado a sí mismo el día que comenzó su segunda vida, sonaba hermoso y armonioso dicho por el contrario. –Sigue diciéndolo… -le pidió excitado, comenzando el castaño a no parar de decir su nombre mientras el vampiro lo tomaba, lo embestía salvajemente, demandándose llevar por la pasión, el placer y el cercano orgasmo que sentía como lo envolvía.

El menor se había corrido, manchando ambos abdomen con su esencia. Su trasero se cerró al venirse, provocando que el moreno no tardara en correrse dentro, en llenarlo durante sus profundas y rudas embestidas que hacían botar al menor. Había dicho que tendría cuidado, que sería gentil, y bueno. El vampiro controlaba su fuerza cuanto podía. Aun así, aquello para el contrario, para ser su primera vez, resultaría salvaje y violento.

-Aah-aah…. Ta-Takaba…. –jadeaba acelerado, empezando a frenar sus embestidas, siendo cada vez mas lentas aunque no por ello menos profundas, dejándose en el menor hasta su ultima gota. -¿Estas bien…? –preguntó una vez quedó sobre él, sin salir de su interior. Una de sus manos acarició una de sus mejillas, dibujando después sus labios entreabiertos por los jadeos. –Has estado increíble –le halagó, pues a pesar de carecer de experiencia, al haberlo hecho con él, se sintió diferente todo. Se sintió especial.

-Estarás agotado, lo mejor será que descanses. No te esfuerces… -su rostro se acercó, besando aquellos labios con amor, meloso, atrapando sus labios un par de veces entre los suyos antes de separarse y salir de él, quedándose a cuatro sobre él, viéndole ahí tirado en la cama, bajo su cuerpo, cansado pero relajado, satisfecho por aquel polvo. Su primer polvo…
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Miér Feb 27, 2013 5:45 pm

No pudo evitar sentirse cansado pero bien cuando notó como Shideon se derramaba en su interior. Se agitó cuando le llenó hasta se abrazó a él clavando sus dedos en el contrario. Gimió un poco y le miró agitado, su pecho subía y bajaba rápido ante aquello y sus mejillas estaban completamente rojas. Cuando le preguntó asintió despacio a ella y siguió observando al moreno. Dejó que le acariciase de ese modo y se avergonzó ante lo que le dijo.

- No es verdad... -Murmuró por lo último y dejó que le besase. Si estaba un poco cansado, pero no quería reconocerlo. Suspiró cuando salió de su cuerpo y sintió sus piernas rígidas y algo frías incluso. Agitado se quedó algo quieto sobre la cama y sintió algo de dolor en su entrada. Se movió un poco inquieto por como le miraba y sonrojado desvió su rostro.- N... no mires tanto...

Añadió bajito con timidez. Aquellos ojos del contrario eran muy penetrantes y eso le ponía bastante nervioso. Se mordió el labio inferior mientras observaba a un lado, mirando uno de los brazos del moreno. Había hecho el amor con Shideon, un asesino, pero lo había hecho porque le quería. Si no hubiese sido él no lo habría hecho con nadie... y todo eso era por culpa de una cita a ciegas. Había acabado saliendo con él por casualidad y luego en su casa, bueno antes de que casi le matase... pero no lo hizo. Volvió su rostro al moreno y se le quedó mirando.

- Shideon... -Llamó bajo para cuando pudo acercarse un poco y darle un suave beso en los labios. Tras eso se dejó caer en la cama agotado. Se estremeció por empezar a enfriarse y le miró.- V... ¿vas a dormir conmigo?

Preguntó con suavidad esperando que así fuese. Tras todo aquello ¿qué harían? Takaba tenía que averiguar quien era aquel hombre que casi mata a Shideon y vaya que lo haría, cuando se encontrase mejor y pudiese andar iría a aquel callejón a observar e indagar, buscaría pruebas y luego encontraría a ese hombre y le diría que no hiciese eso, que dejase en paz a Shideon... por supuesto llevaría un arma. Obviamente el felino no pensaba que aquel ser era alguien sobrenatural como Shideon, y le daba igual... iría a averiguarlo, pues ya lo decían... la curiosidad "mató" al gato.





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Me disculpo otra vez por mi tardanza, entre Navidades y tal, no he posteado mucho y hasta que no me he quitado otros que debía, lo siento en serio T3T espero me perdones!
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Shideon el Miér Mar 13, 2013 5:58 pm

Rió divertido por aquel tímido comentario que le dijo, queriendo dejar de ser el objetivo directo de sus oscuros ojos en aquel momento tan personal, desviando por tanto su rostro. Shideon, pese a la “petición-orden-deseo”, siguió mirándolo tan profunda e intensamente como solía hacer. Estaba satisfecho con lo que había hecho con Takaba, esta más que eso, estaba excitado e impresionando de lo diferente que era hacer el amor con alguien por el que se siente algo. Con la persona que en su caso, le hacia sentir vivo y en cierto modo “humano” en cuanto a poder sentir algo por otro ser.

Su expresión no cambió cuando lo llamó al de pocos segundos, regresando aquellos ojos felinos a devolverle la mirada. -¿SI…? –Llegó a decir, robándole el menor un beso sin haberlo visto venir, cayendo después el castaño rendido nuevamente sobre la cama. Shideon tras aquel beso se relamió supercifialmente y sonrió suave, con esa calidez tan templada pero agradable. –Menudas cosas tienes… -dijo con cierta burla. –Claro que dormiré contigo, todo el día si hace falta incluso –dijo y fue ahora él quien, acercándose a aquellos labios, los tomó de forma casta pero pasional, entrechocando sus narices en un par de ocasiones. –Te estás enfriando…te abriré la cama -comentó tras aquel beso, habiéndose separado escasamente sus rostros.

Con ello, el mayor, el vampiro, se separó del felino, abrió la cama esperó a que Takaba se metiera para taparlo y, marchando al único armario que había, donde se encontraba el mini-bar también metido, se hizo con una de las gruesas mantas. Con la que caía fuera y lo poco que calentaba el lugar, pasaría frío el felino.

-Yo no puedo darte calor. Mi cuerpo es frío por naturaleza –dijo tapando con aquella manta al menor antes de rodear la cama y meterse él también dentro, acomodándose junto al castaño pero no pegándose demasiado por la razón que había dado respecto a su temperatura corporal.
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Re: Como un ángel, te me apareces (Priv.)

Mensaje por Takaba Akihito el Jue Mayo 16, 2013 5:00 am

Le agradó que el contrario le tapase y le mimase de ese modo. Sus ojos se centraron en Shideon cuando se apartó a por una manta y observó su cuerpo fuerte. No podía decir que no estaba bueno… el cuerpo de Shideon era increíble, era fibroso, estaba fuerte… estaba tremendo. Vio que no se acercaba mucho por eso de su cuerpo frío pero él quería más mimos. Se movió un poquito hacia él y buscó su mano para enlazarla con la suya. Sus ojos estaban fijos ahora en el moreno.

-Shideon… -Llamó un poco bajito para mirarle con atención y sonrojarse de golpe. Aquella situación era un poco nueva para él. Se quedó quieto y sin decir lo qué iba a decir hasta pasado unos segundos que reaccionó al final.- Yo… me… me ha gustado hacer, hacerlo contigo… q… que hayas sido el primero.

Le confesó. El contrario sabía perfectamente que era virgen y si no, seguro se había dado cuenta al hacerlo en ese momento. Se arrebujó bajo las mantas y a pesar de la advertencia del cuerpo frío del contrario, el felino se acercó y terminó por abrazarle. Su cuerpo estaba fresco pero no tanto como para no soportarlo.

-Abrázame… -Murmuró algo mimoso mientras que cerraba los ojos ligeramente cansado por la situación. Recordó que tenía que investigar al día siguiente o cuanto antes sobre el lugar donde había encontrado a Shideon y sobre quién le había dejado así. Había pasado mucho miedo la verdad, miedo de perderle y de no saber qué hacer. Frunció el ceño y besó su hombro con suavidad.- ¿Quién era el que te hizo esto, Shideon?

Preguntó bajito y alzó su rostro para mirarle bajo las mantas, asomando apenas sus ojos y su nariz por ellas.



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De nuevo me disculpo u.ú perdón en serio!
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