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Irrupción innecesaria , nefastas consecuencias

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Irrupción innecesaria , nefastas consecuencias

Mensaje por Kurogane el Vie Feb 10, 2012 1:26 am

Irrupción innecesaria , nefastas consecuencias
Un campamento militar es una agrupación de tropas, instalada temporal o definitivamente. Los reclutas hacen su vida en él, la instrucción, el entrenamiento, la alimentación e higiene, y el descanso, para irse posteriormente. Encontramos también lugares de encarcelamiento para los detenidos eventuales. Es, por lo tanto, una infraestructura básica para la comodidad de la tropa.
A eso de las 2100 horas, el Coronel había decidido realizar una serie de prácticas para sus hombres la mañana siguiente, pero para ello debía finalizar ciertos detalles en el campamento donde a esta hora, su grupo se encontraba en un momento de "libertad", no sabiendo lo que se les avecina el día por venir, pero Kurogane estaba por el campo revisando que todo anduviera en orden.

- heh.... malditos infelices...que aprovechen este festejo... - con una suave sonrisita, el entrecejo fruncido dandole una expresión malvada y dura. Su caminar era tranquilo, largos pasos y solo un escaso sonido : el de una cadenilla en la cintura del moreno. Esta sostenía un adorno en el florete que esta vez llevaba, aquello le molestaba, era liviano y el sujeto en cuestión prefiere cosas más pesadas, pero no objetaría ya que por esta ocasión le era "imposible" portar su preciada espada. Dejó de sonreír cuando notó en la zona de practica con armas, habían quedado algunos cartuchos fuera de sitio y aquello era muestra de insurrección. - tsk... - molesto, cambió de dirección a revisar ese sector, afiló la mirada y notó que solo a un individuo se le había olvidado el limpiar, por fortuna You-Ou sabía quien había estado allí durante el medio día.

Estaba ahora con rabia, sabía que ha de preparar un severo castigo y aquello le agradaba, por el procedimiento más que por hacer daño, aunque solo era cuestión de punto de vista. Volviendo al pequeño suceso, el pelinegro suspiró por lo bajo y alzó la mirada, tenían un bello cielo... quizás demasiado bello para el agrado de Kurogane. - Necesito Sake... - meditando sobre ese licor, debía aguardar antes de ir a satisfacer ese capricho ya que este era obediente al reglamento interno pese a ser el único presente y sin mencionar que estaba a cargo.

Cerró su mirada, aguardó unos minutos y dejó tal cual esa zona para darse una media vuelta y caminar de regreso, hacia las tiendas que estaban a una cercanía considerable, de colores marrón y café claro, pasando en tonalidad semejante a la de los alrededores rocosos. Uno que otro estaba de guardia, solo por las reglas ya que estaban en practica para una eventual batalla al bando revolucionario de la ciudad. Todo en los alrededores estaba calmado, solo con sonidos de su escuadrón que en medio jaleo estaban, las luces eran las mínimas y nadie, absolutamente nadie caminaba a esa hora salvo Kurogane.

Siguió su andar hacia los pasajes creados entre tienda y tienda, inspeccionando la zona antes de regresar a su propia campaña, tenía tiempo y el morocho solamente se cercioraba o mas bien por rutina. Se distrajo unos instantes, sin detenerse, pasando frente a una de las bodegas que casualmente estaba semi-abierta, pero si bien este le miró, tardó unos momentos en procesar aquella información debido a su pensar. - ¿Pero que demonios... - se devolvió curioso, extrañado hacia esa zona pero esa puerta ahora estaba cerrada. ¿ Que pasó aquí?.

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Re: Irrupción innecesaria , nefastas consecuencias

Mensaje por Night el Vie Feb 10, 2012 2:19 am

-Otra noche con un crímen perfecto, sigo pensando en que estoy arriesgándome demasiado al infiltrarme en una base militar...- Susurré caminando por aquellas calles repletas de oscuridad. No me causaba temor la idea de morir en aquellas instalaciones, incluso podría decirse que ya estaba preparado para ello, sin armadura o arma alguna que me acompañase en ésta divertida noche caminé cautelosamente hasta lograr dar con la famosa base militar de la ciudad Tasogare. Vistiendo de una manera simple y a la vez cómoda con una tela delgada de color negro imposible de notar en la oscuridad almenos para un humano común y corriente. Sinceramente me desagradaba un poco la idea de ser tan incoherente pero a la vez me encantaba serlo, no sabía el por qué, pero me divertía.

-En todo caso, tengo suficiente habilidad para evitar ser atrapado, nunca le he temido a las autoridades- Dije algo aburrido y despreocupado, observé una enorme puerta, pero no había ningún guardia custodiandola. ¿Sería ésto más fácil de lo que creí? Con una leve sonrisa sarcastica dibujada en mi rostro observé cuidadosamente todos y cada uno de los rincones de aquel lugar. Ciertamente y por alguna razón un escalofrio recorría mi cuerpo incluyéndo mi felina cola serpentiaba de una manera poco usual, ignoré ésto, nunca creí haber sentido tanta cautela viniendo de mi parte, pero así debería ser; esta noche no estaba robandole a cualquiera.

Mi cabello se movía con una leve ventisca abundante en aquel viento, era hora de comenzar mi "trabajo" -Bien, aquí voy...- Susurré para mi mismo, había escuchado que todo personal en aquel lugar había salido de fiesta, o algo parecido, mi memoria fallaba en aquel momento, por lo que no podría recordar bien, ni mucho menos darme el lujo de distraerme con aquel vago pensamiento cruzar por mi cerebro. Con una agilidad poco común trepé la cerca, al parecer no contenía cierta eléctricidad como había pensado después de todo... Aún si éstas tuviesen esa propiedad, me quedarían seis vidas, ¿no? Reí cómicamente, una vez dentro tomé una postura seria, con aquella altura podría observar cualquier cosa dentro de las famosas instalaciones. Al parecer no había nadie, por lo que mi sarcastica sonrisa como de costumbre aumentó.

Bajé conservando mi silencio y cautela, no lograba escuchar absolutamente nada dentro de aquellas zonas, considerando que a diferencia de otros hibridos yo no poseo rasgos felinos más que mis ojos y mi cola, ah, y mis útiles y buenas garras. Giré mi cabeza un par de veces buscando nuevamente señales de cualquier otro ser dentro del lugar; no dí con nadie, al parecer el rumor era completamente cierto por lo que todos se encontraban ausentes "¿La armada es tan irresponsable?" Me pregunté a mi mismo conservando el sarcasmo que me destacaba. Aún así, no podría ignorar cierto sentido que todos poseemos, aunque es muy raro que éste se presente: Mi sentido común me alertaba de algo, por lo que no podía bajar la guardia en ningún momento.

Después de unos segundos logré dar con la famosa bodega ¿Qué podía encontrar ahí que me surviese de utilería? No necesito armas para combatir, mucho menos me interesa cualquier disputa entre los típicos hibridos y los humanos. No tengo un odio alguno contra éstos. Suspiré acercandome rápidamente a la puerta, tenía un candado, mis pupilas dilatadas se mantenían dandome una visión avanzada. Con mi dedo índice inserté la garra respectiva en aquel seguro, me tomó unos cuantos segundos dar un movimiento correcto para deshacerme de éste, pero así fue, tomé el aparato con mi mano izquierda dejandolo cuidadosamente el el suelo.

Abrí la puerta lentamente, no tenía la intención de ser detectado por nadie, no obstante no veía un objetivo cerrar la misma pues nadie se encontraba y me sería útil a la hora de salir con el "tesoro" ¿Buena manera de robar, no? Mi sonrisa se desvaneció al entrar y observar los multiples juguetes del ejercito, era una lastima que no sabía utilizar ninguno de éstos. Siempre me dediqué a entrenar mi fortaleza en el combate cuerpo a cuerpo, más nunca me llamó la atención jugar con aquellos accesorios. Pasaron los minutos y aún no decidía que tomar, sin embargo, no había rastro alguno de nervios presentes, no producía ningún ruido.

Pronto escuché una voz, una grave... mi sonrisa apareció nuevamente, no me oculté, no tenía miedo... tenía curiosidad en saber a quién le pertenecía aquella voz aún así guardé mi compostura, las robas que traía puestas me apretaban un poco resaltando mi complexión física acompañada de aquella atletica figura. Sin importarme nada lamí un poco mis labios para después hablar en un tono alto -Buenas noches Señor, no soy un demonio, pero tampoco soy un humano, ¿quieres jugar a atraparme? de ser así tendrás que venir por mi, ya que soy algo escurridizo~- Guardé un tono algo cínico y desafiante esperando la presencia del tipo al que no esperaba, más sin embargo creía que él era la razón por la que mi sentido común me había advertido no entrar ahí, a final de cuentas me daba lo mismo.
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